Esta ruta es un auténtico viaje en el tiempo, ya que en su recorrido van apareciendo las huellas de las diferentes civilizaciones que pasaron por estas tierras. Sin duda, se trata de una original lección de historia que te ofrece la posibilidad de seguirla a pie, a caballo, en bicicleta o en coche.

El punto de partida se sitúa en la plaza de la Iglesia para presentaros a continuación las primeras huellas árabes en el Barrio de las Solanas. Desde aquí os adentraréis en una gran extensión de terreno denominada la Hoya, lugar en el que conoceréis los primeros abancalamientos que realizaron los íberos para cultivar el olivo y que, más tarde, se convertiría en el enclave elegido por los romanos para levantar sus villas. Destacan los restos de un molino de aceite de origen íbero-romano que data de los siglos I-II después de Cristo, además de un gran cilindro de piedra que mide unos 2 metros de altura.

Para seguir la ruta tenéis que dirigiros a la CV-395. Vuestro camino lo recorreréis rodeados de olivos y yacimientos de villas romanas hasta llegar al poblado de la Aceña, también de origen íbero-romano, por lo que representa la convivencia de estas dos civilizaciones entre los siglos VI y III antes de Cristo. Los restos arqueológicos dejan entrever un poblado amurallado formado por espaciosas casas. Podréis ser testigos de la muralla así como de las viviendas más próximas a la calle central empedrada. Este recinto lo localizaréis después de cruzar la CV-395, a unos 100 metros del cruce con la carretera de Bugarra.

La Huella del Hombre os seguirá sorprendiendo con una enorme encina centenaria y la llamada “Casica de Roger”. Se trata de un hacendado con mucha historia, pues su entorno sirvió de aeródromo durante la Guerra Civil y hoy todavía se puede visitar el refugio antiaéreo que se construyó para defenderse de los ataques.

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