La Masía de Las Dueñas

En estas humildes líneas, queremos recuperar la que fue, sin duda alguna, una de las leyendas alcublanas más famosas, y sin duda una de las leyendas que mayor difusión tuvo fuera del ámbito local, aunque inexplicablemente su recuerdo se borró totalmente.
Se trata de una leyenda que habla de un lugar mágico y en la que hallamos ciertas similitudes con la del hallazgo de la imagen de la Virgen de la Cueva Santa, que el pastor ponía dentro de su cesta para llevarla a casa y que misteriosamente desaparecía antes de acabar el trayecto, para volver a la cueva en la que fue encontrada, donde la imagen quería ser venerada.
En el caso que nos ocupa, la virtud de los monjes cartujos que residían en la masía de las Dueñas tenía como premio que una fuerza sobrenatural impidiese que ningún grano del trigo trillado en su era les fuese “robado”.
La leyenda en cuestión la recoge el historiador y cronista Rafael Martí de Viciana (Burriana 1502- Valencia 1574), en su obra “Libro tercero de la Crónica de la ínclita y coronada ciudad de Valencia y de su reino”, editada en Valencia en el año 1564, en la imprenta de Juan Navarro.